(Doy la segunda parte de la entrevista con Sánchez Dragó.)
"-¿Tiene algún título para su libro?"
-Estoy manejando más de treinta títulos; podría ser "Niño raro, niño lobo".
"-Que le llamen raro a un escritor no es un insulto, ¿verdad?"
-A mí siempre me llamaban raro, en la familia, en todas partes. A mí eso lejos de agredirme me halagaba profundamente. También me llamaban en el colegio la Rata Literata, y Lunilla, que me lo puso un profesor, porque siempre estaba en la Luna, distraído.
"-Juan Goytisolo ha dicho hace poco que “la literatura es el dominio de lo raro”."
-Totalmente de acuerdo. Si eres una persona normal para qué coño vas a escribir. La literatura tiene que ser un añadido al mundo, algo nuevo que añades a la realidad.
"-¿Considera que su vida ha sido plena?"
-Sí. Aquí tengo el problema de que es un libro luminoso. No tengo momentos oscuros. Yo he vivido el colegio, el franquismo y la mili, pero no hay oscuridad ahí. Tengo una sensación de plenitud muy potente. Supongo que todo el mundo estará pensando que este libro va a ser muy escandaloso, y es posible que cuando cumpla veinte años el libro sea más escandaloso, pero hasta ahora los escándalos son muy sutiles. Yo tengo recuerdos del franquismo muy luminosos, pero no es un juicio político, sino personal, de mis recuerdos. Para mí todo ha sido muy luminoso.
"-¿Es una persona entusiasta?"
-Sí, el otro día publiqué un artículo sobre una corrida de José Tomás. Ha sido como comentar las "Meninas", la "Venus de Milo"… Esas cosas son de una persona entusiasta.
"-¿Es bueno o malo ser entusiasta?"
-Es bueno y malo, porque luego te das cuenta de que no había motivos para ser tan entusiasta, de que las patas de la silla están serradas y te pegas el batacazo. A mayor batacazo mayor decepción. Pero el entusiasmo es como un cohete en el culo, una gran fuerza, aunque te puedes estrellar, te puedes ir demasiado lejos.
"-¿Cuál es su anhelo en la vida?"
-Mi vocación es que no me conozca nadie, pero por culpa de mi entusiasmo, de ese cohete en el culo, me he convertido en todo lo contrario de lo que quería ser. Radios, televisiones, columnas… El gran problema que yo he tenido ha sido el de las mujeres, el de los matrimonios; mi vocación es de vida solitaria y ésta es mi séptima vida conyugal. El otro gran problema de mi vida es el no saber decir que no, que me ha llevado a hacer cosas que no me gustan muchas veces.
"-¿Qué le gustaría hacer en el futuro que no haya hecho?"
-Lo único que de verdad me gusta, de verdad, es escribir, viajar, estar solo y lejos. E ir al cine, comer bien, follar… Eso es lo que a mí me gusta en la vida.
"-¿Tiene alguna asignatura pendiente?"
-Todo es una asignatura pendiente, porque las necesidades de todo vienen después una y otra vez, cuando ya has satisfecho las anteriores. Por ejemplo, conozco unos cien países, pero hay unos setenta que no conozco… Libros, he leído muchísimos, pero hay muchos otros, muchos más, que no he leído.
"-Entonces, todo está en movimiento."
-El pasado no importa, lo que importa es el presente. La vida vuelve a empezar en cada instante. Por eso me gustan tanto los toros; son alta filosofía, es un suspiro, dura mientras dura, luego se desvanece. Así es la vida, como una tanda de naturales. El torero para, templa, manda, liga y carga la suerte, quien en su vida hace esas cinco cosas no ha vivido en vano. Por eso la tauromaquia es la más alta escuela de la vida.
"-Usted que ha conocido a tantos, ¿hay un perfil de escritor?"
-Ser niños raros, se lo he dicho. Pero yo diría que fundamentalmente hay escritores que no saben escribir, y se empeñan en escribir, pero las palabras les salen como un parto. Y luego hay escritores que les brotan las palabras, con facilidad. Los dos tipos son escritores y son interesantes. Faulkner y Dostoyevski parían las palabras, y luego hay otros como Hemingway, que escribían con mucha facilidad. Luego hay otro problema: los que imitan a Faulkner…
Eduardo Martínez-Rico
Mostrando entradas con la etiqueta Memorias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Memorias. Mostrar todas las entradas
lunes, 31 de agosto de 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Sánchez Dragó: "La literatura tiene que ser un añadido al mundo"
(Hoy publico la primera parte de una entrevista con Fernando Sánchez Dragó. Se la hice en septiembre de 2008, y creo que no ha perdido vigencia. Dragó sigue escribiendo su libro de memorias, o por lo menos aún no lo ha publicado. Es una entrevista inédita, y por lo tanto tiene más valor.)
Es un escritor mediático, presente en todos los medios de comunicación nacionales. Es un gran viajero, ha estado en decenas de países, y el fruto de sus viajes ha desembocado en libros como "Gárgoris y Habidis" o "El camino del corazón", entre otros muchos títulos. Ahora Sánchez Dragó está escribiendo sus memorias, entre la memoria y la ficción, que podrían titularse "Niño raro, niño lobo", aunque tiene más de treinta títulos para elegir.
Sánchez Dragó no tiene pelos en la lengua, y para todos tiene una palabra interesante o un libro que recomendar. Al realizar esta entrevista el escritor se encontraba en Barcelona, en sus múltiples tareas como presentador televisivo y conferenciante. Aquí hablamos de su pasado, de la literatura y de su ser más íntimo.
"-¿Por qué es tan viajero, “un saltamontes”?"
-Es como si me preguntaras por qué soy tan moreno. Yo nazco como un carácter, como una vocación, como un destino, y los destinos se trenzan en mi vida. La mayor parte de los libros que leo de niño son los de viajes, y los primeros libros que escribo son de viajes.
"-¿Siempre ha viajado?"
-Desde que me acuerdo he viajado, hasta el punto de que hice mi primer viaje transoceánico con un año, cuando salté con mi madre y mi hermana en una avioneta hasta Orán. Y desde ahí a Melilla... acabamos en Galicia, y todo eso sucedió en mi segundo año de vida. Desde mis quince años eché a caminar por Castilla; le cogía un poco de dinero a mi madre y me echaba a caminar.
"-¿De dónde nacía ese impulso?"
-Supongo que era la frase de Baudelaire: “Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo.” Lo malo es que detrás de la raya del horizonte suele haber turistas con alpargatas. Ya no resopla allí Moby Dick.
"-¿Dónde está la relación entre el viaje y la escritura?"
-Cuando empiezas un libro no sabes dónde te va a llevar el libro. El viaje es zigzaguear. Yo defino el viaje como el trayecto más largo entre dos puntos. Es una experiencia muy parecida a la de escribir un libro. El ser humano está hecho de bipolaridades: apolíneos y dionisíacos, nomadismo y sedentarismo… Esto está inscrito en los orígenes de la humanidad, en el inconsciente colectivo de la humanidad. Yo nací nómada.
"-Está escribiendo un libro sobre “los momentos estelares de mi vida”. ¿Cuál fue el primer impulso del libro?"
-El impulso del libro es escribir mis memorias, pero mi vida es muy rica y me va a llevar varios tomos contarla. Ése es el primer problema; el segundo es que tengo que evitar sucesos que ya he contado, porque toda mi literatura es autobiográfica; a veces en primera persona, novelado, pero siempre he ido contando grandes parcelas de mi vida.
"-¿Cuál es el primer “momento estelar”?"
-Mi primer recuerdo, mío, no que me lo hayan contado… la primera imagen que tengo remontándome en el tiempo, es que tengo tres o cinco años y viene una mujer a casa y me pregunta: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?”
"-¿Cómo es ese libro tan “particular”?"
-No es una autobiografía, es muy novelado, muy literario y está escrito buscando momentos estelares, según el modelo que acuñó Stefan Zweig, en lo personal y en lo histórico. En mi caso es lo personal. Yo estoy descubriendo momentos agazapados en mi subconsciente, que ignoraba que existieran y que fueran tan importantes para mí. Es como tumbarte en el diván del sicoanalista, pero el sicoanalista soy yo.
"-Y por lo tanto es un libro bastante sorprendente para usted."
-De todos los libros que he empezado éste es el que menos sé dónde me va a llevar.
"-¿Cuál es el momento más estelar de los que ha escrito?"
-Éste que le he contado es muy estelar, porque yo no recordaba que a esa edad quisiera ser escritor. Es muy raro que un niño con cuatro años quiera ser escritor, que lo tenga tan claro. Fue como una iluminación, algo que sucedió dentro. En aquella persona era “el principito” que todo lo aprendió en los libros y en los cines.
"-¿Qué películas?"
-En aquellos momentos, por ejemplo, la película "Las cuatro plumas" me descubre el espíritu del viaje, de la aventura, África, el Sáhara… cosas que luego serán constantes en mi vida. La otra película fundamental es El mago de Oz, donde se invitaba a descubrir a los personajes agazapados en el subconsciente, para ser valiente, tener la cabeza fría y el corazón caliente, porque eso es ser un hombre.
"-Eso es lo que pedía Unamuno."
-Sí, en efecto. Luego hay libros como "Guillermo", "Tom Sawyer", muy importantes para mí, y está el descubrimiento excelso que es el primer atisbo de la sexualidad. Se produjo el mismo instante en que apareció la señora a la que le dije que quería ser escritor, que era muy pechugona. Yo recuerdo ahí un impulso sexual, porque le miraba el pecho. Así yo me voy dando cuenta de cómo van surgiendo elementos fundamentales en mi vida: el sexo, la aventura, el viaje…
"-¿Qué pensaba al leer esos libros?"
-Cuando leo "Guillermo" y "Tom Sawyer", quiero ser estos dos personajes, pero cuando veo El mago de Oz quiero ser Judy Garland. Es el ying y el yang, la bipolaridad. A mí me habría encantado ser mujer, pero seguro que si hubiera nacido mujer me hubiera gustado ser hombre.
Es un escritor mediático, presente en todos los medios de comunicación nacionales. Es un gran viajero, ha estado en decenas de países, y el fruto de sus viajes ha desembocado en libros como "Gárgoris y Habidis" o "El camino del corazón", entre otros muchos títulos. Ahora Sánchez Dragó está escribiendo sus memorias, entre la memoria y la ficción, que podrían titularse "Niño raro, niño lobo", aunque tiene más de treinta títulos para elegir.
Sánchez Dragó no tiene pelos en la lengua, y para todos tiene una palabra interesante o un libro que recomendar. Al realizar esta entrevista el escritor se encontraba en Barcelona, en sus múltiples tareas como presentador televisivo y conferenciante. Aquí hablamos de su pasado, de la literatura y de su ser más íntimo.
"-¿Por qué es tan viajero, “un saltamontes”?"
-Es como si me preguntaras por qué soy tan moreno. Yo nazco como un carácter, como una vocación, como un destino, y los destinos se trenzan en mi vida. La mayor parte de los libros que leo de niño son los de viajes, y los primeros libros que escribo son de viajes.
"-¿Siempre ha viajado?"
-Desde que me acuerdo he viajado, hasta el punto de que hice mi primer viaje transoceánico con un año, cuando salté con mi madre y mi hermana en una avioneta hasta Orán. Y desde ahí a Melilla... acabamos en Galicia, y todo eso sucedió en mi segundo año de vida. Desde mis quince años eché a caminar por Castilla; le cogía un poco de dinero a mi madre y me echaba a caminar.
"-¿De dónde nacía ese impulso?"
-Supongo que era la frase de Baudelaire: “Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo.” Lo malo es que detrás de la raya del horizonte suele haber turistas con alpargatas. Ya no resopla allí Moby Dick.
"-¿Dónde está la relación entre el viaje y la escritura?"
-Cuando empiezas un libro no sabes dónde te va a llevar el libro. El viaje es zigzaguear. Yo defino el viaje como el trayecto más largo entre dos puntos. Es una experiencia muy parecida a la de escribir un libro. El ser humano está hecho de bipolaridades: apolíneos y dionisíacos, nomadismo y sedentarismo… Esto está inscrito en los orígenes de la humanidad, en el inconsciente colectivo de la humanidad. Yo nací nómada.
"-Está escribiendo un libro sobre “los momentos estelares de mi vida”. ¿Cuál fue el primer impulso del libro?"
-El impulso del libro es escribir mis memorias, pero mi vida es muy rica y me va a llevar varios tomos contarla. Ése es el primer problema; el segundo es que tengo que evitar sucesos que ya he contado, porque toda mi literatura es autobiográfica; a veces en primera persona, novelado, pero siempre he ido contando grandes parcelas de mi vida.
"-¿Cuál es el primer “momento estelar”?"
-Mi primer recuerdo, mío, no que me lo hayan contado… la primera imagen que tengo remontándome en el tiempo, es que tengo tres o cinco años y viene una mujer a casa y me pregunta: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?”
"-¿Cómo es ese libro tan “particular”?"
-No es una autobiografía, es muy novelado, muy literario y está escrito buscando momentos estelares, según el modelo que acuñó Stefan Zweig, en lo personal y en lo histórico. En mi caso es lo personal. Yo estoy descubriendo momentos agazapados en mi subconsciente, que ignoraba que existieran y que fueran tan importantes para mí. Es como tumbarte en el diván del sicoanalista, pero el sicoanalista soy yo.
"-Y por lo tanto es un libro bastante sorprendente para usted."
-De todos los libros que he empezado éste es el que menos sé dónde me va a llevar.
"-¿Cuál es el momento más estelar de los que ha escrito?"
-Éste que le he contado es muy estelar, porque yo no recordaba que a esa edad quisiera ser escritor. Es muy raro que un niño con cuatro años quiera ser escritor, que lo tenga tan claro. Fue como una iluminación, algo que sucedió dentro. En aquella persona era “el principito” que todo lo aprendió en los libros y en los cines.
"-¿Qué películas?"
-En aquellos momentos, por ejemplo, la película "Las cuatro plumas" me descubre el espíritu del viaje, de la aventura, África, el Sáhara… cosas que luego serán constantes en mi vida. La otra película fundamental es El mago de Oz, donde se invitaba a descubrir a los personajes agazapados en el subconsciente, para ser valiente, tener la cabeza fría y el corazón caliente, porque eso es ser un hombre.
"-Eso es lo que pedía Unamuno."
-Sí, en efecto. Luego hay libros como "Guillermo", "Tom Sawyer", muy importantes para mí, y está el descubrimiento excelso que es el primer atisbo de la sexualidad. Se produjo el mismo instante en que apareció la señora a la que le dije que quería ser escritor, que era muy pechugona. Yo recuerdo ahí un impulso sexual, porque le miraba el pecho. Así yo me voy dando cuenta de cómo van surgiendo elementos fundamentales en mi vida: el sexo, la aventura, el viaje…
"-¿Qué pensaba al leer esos libros?"
-Cuando leo "Guillermo" y "Tom Sawyer", quiero ser estos dos personajes, pero cuando veo El mago de Oz quiero ser Judy Garland. Es el ying y el yang, la bipolaridad. A mí me habría encantado ser mujer, pero seguro que si hubiera nacido mujer me hubiera gustado ser hombre.
Etiquetas:
Literatura,
Memorias,
Sánchez Dragó,
Viaje
Suscribirse a:
Entradas (Atom)