lunes, 31 de agosto de 2009
Antes de la batalla
Antes de la batalla saber que la batalla no es batalla, que es una oportunidad para aprender y enseñar, para avanzar y hacer avanzar, para ser más sabios y mejores. Recordar esto al principio de cada día.
El mar y la magia
Llevo en contacto con el mar y con barcos desde que nací. Veraneo desde mi segundo año de vida en Puentedeume, en La Coruña, y el primero no pude ir allí porque se hundió un petrolero en la ría de Ares y tuvimos que ir a Sanjenjo. Soy un enamorado del mar, de los barcos, de los marinos, que me parecen personajes de novela, de gran elegancia y nobleza.
El mar ha dado mucha literatura, mucho cine, mucho arte, y lo seguirá dando. La "Odisea" es inmortal y Ulises seguirá vagando por el Mediterráneo de aquí a la eternidad, hasta que nos extingamos de la tierra. La isla del tesoro ya no me gusta como me gustaba antes, pero ahora le veo más la pericia técnica de Stevenson, el “Señor de las Historias”.
Estoy hojeando mucha narrativa marina porque me estoy metiendo en un proyecto sobre el mar. Son sobre todo relecturas, y me estoy llevando grandes sorpresas. Por ejemplo, me gusta mucho "La carta esférica", de Pérez-Reverte, escrita en una prosa muy sabrosa, con conocimiento de primera mano. O "Vigilia del almirante", de Roa Bastos, sobre la peripecia de Colón, de estilo también magnífico, tanto que se puede mascar. Y no me puedo olvidar de "Las inquietudes de Shanti Andía", de mi querido Pío Baroja, que era tan torpe literariamente como decía Umbral, en cierto sentido, pero en otro grandioso. Sus historias nos siguen envolviendo, el encanto de sus libros es increíble; siendo un escritor profesional, siempre se comportó como un narrador intuitivo, narrador al lado del fuego.
Estoy releyendo también a "Tintín", que es mi pura infancia, con esas aventuras siempre en pos del bien, exóticas, que nos mostraban el mundo entero en sesenta y dos páginas. "El secreto del Unicornio" fue el primer álbum que leí, y "El tesoro de Rakham el Rojo", su continuación, el segundo. Mi madre me regaló "El secreto" porque un día en El Corte Inglés no pude apartar mis ojos de él. Yo creo que fue por el barco que aparecía en la portada, una impresionante carabela, del siglo XVII.
Luego están los libros de Salgari, y de Sabatini, y "Piratas", de Vázquez-Figueroa, que tanto me acompañó durante unos exámenes, en la Universidad. Y las películas de la Bounty, las de piratas, "Titánic"… Estoy haciendo un repaso a bote pronto, pero son muchas más, todo un viaje sentimental por mi infancia y por toda mi vida. Ahora me doy cuenta de que lo que me pasa con la literatura y el cine sobre el mar, es parecido a lo que me ocurre con otras cosas, como "La guerra de las galaxias", por ejemplo. Son libros y películas que, sencillamente, nos traen buenos recuerdos, y mucho más que eso: nos devuelven la felicidad que sentimos en su día, tan fuerte el aroma que volvemos a sentirla ahora.
Apenas estoy empezando con este tema, pero ya he llegado a la conclusión de que el mar le da un encanto especial a cualquier historia. Cualquier trama si se desarrolla en el mar se potencia, tiene otra fuerza. Posee verdadera magia, porque un barco es un escenario incomparable, y el mar nunca dejará de ser misterioso, y más que eso, sugerente. Cuando era niño y leía a Verne me saltaba todas las explicaciones náuticas, y no entendía nada sobre los palos y las velas. Poco a poco uno va entendiendo, porque además navego en catamarán, y la práctica enseña más que todos los libros. Pero ahora no hablo de navegar, sino de ver y leer, y nadie podrá negar que una historia ambientada en el mar siempre reconforta.
(Artículo publicado en "El Norte de Castilla" el 26 de agosto de 2009.)
El mar ha dado mucha literatura, mucho cine, mucho arte, y lo seguirá dando. La "Odisea" es inmortal y Ulises seguirá vagando por el Mediterráneo de aquí a la eternidad, hasta que nos extingamos de la tierra. La isla del tesoro ya no me gusta como me gustaba antes, pero ahora le veo más la pericia técnica de Stevenson, el “Señor de las Historias”.
Estoy hojeando mucha narrativa marina porque me estoy metiendo en un proyecto sobre el mar. Son sobre todo relecturas, y me estoy llevando grandes sorpresas. Por ejemplo, me gusta mucho "La carta esférica", de Pérez-Reverte, escrita en una prosa muy sabrosa, con conocimiento de primera mano. O "Vigilia del almirante", de Roa Bastos, sobre la peripecia de Colón, de estilo también magnífico, tanto que se puede mascar. Y no me puedo olvidar de "Las inquietudes de Shanti Andía", de mi querido Pío Baroja, que era tan torpe literariamente como decía Umbral, en cierto sentido, pero en otro grandioso. Sus historias nos siguen envolviendo, el encanto de sus libros es increíble; siendo un escritor profesional, siempre se comportó como un narrador intuitivo, narrador al lado del fuego.
Estoy releyendo también a "Tintín", que es mi pura infancia, con esas aventuras siempre en pos del bien, exóticas, que nos mostraban el mundo entero en sesenta y dos páginas. "El secreto del Unicornio" fue el primer álbum que leí, y "El tesoro de Rakham el Rojo", su continuación, el segundo. Mi madre me regaló "El secreto" porque un día en El Corte Inglés no pude apartar mis ojos de él. Yo creo que fue por el barco que aparecía en la portada, una impresionante carabela, del siglo XVII.
Luego están los libros de Salgari, y de Sabatini, y "Piratas", de Vázquez-Figueroa, que tanto me acompañó durante unos exámenes, en la Universidad. Y las películas de la Bounty, las de piratas, "Titánic"… Estoy haciendo un repaso a bote pronto, pero son muchas más, todo un viaje sentimental por mi infancia y por toda mi vida. Ahora me doy cuenta de que lo que me pasa con la literatura y el cine sobre el mar, es parecido a lo que me ocurre con otras cosas, como "La guerra de las galaxias", por ejemplo. Son libros y películas que, sencillamente, nos traen buenos recuerdos, y mucho más que eso: nos devuelven la felicidad que sentimos en su día, tan fuerte el aroma que volvemos a sentirla ahora.
Apenas estoy empezando con este tema, pero ya he llegado a la conclusión de que el mar le da un encanto especial a cualquier historia. Cualquier trama si se desarrolla en el mar se potencia, tiene otra fuerza. Posee verdadera magia, porque un barco es un escenario incomparable, y el mar nunca dejará de ser misterioso, y más que eso, sugerente. Cuando era niño y leía a Verne me saltaba todas las explicaciones náuticas, y no entendía nada sobre los palos y las velas. Poco a poco uno va entendiendo, porque además navego en catamarán, y la práctica enseña más que todos los libros. Pero ahora no hablo de navegar, sino de ver y leer, y nadie podrá negar que una historia ambientada en el mar siempre reconforta.
(Artículo publicado en "El Norte de Castilla" el 26 de agosto de 2009.)
Sánchez Dragó: "La literatura tiene que ser un añadido al mundo" II
(Doy la segunda parte de la entrevista con Sánchez Dragó.)
"-¿Tiene algún título para su libro?"
-Estoy manejando más de treinta títulos; podría ser "Niño raro, niño lobo".
"-Que le llamen raro a un escritor no es un insulto, ¿verdad?"
-A mí siempre me llamaban raro, en la familia, en todas partes. A mí eso lejos de agredirme me halagaba profundamente. También me llamaban en el colegio la Rata Literata, y Lunilla, que me lo puso un profesor, porque siempre estaba en la Luna, distraído.
"-Juan Goytisolo ha dicho hace poco que “la literatura es el dominio de lo raro”."
-Totalmente de acuerdo. Si eres una persona normal para qué coño vas a escribir. La literatura tiene que ser un añadido al mundo, algo nuevo que añades a la realidad.
"-¿Considera que su vida ha sido plena?"
-Sí. Aquí tengo el problema de que es un libro luminoso. No tengo momentos oscuros. Yo he vivido el colegio, el franquismo y la mili, pero no hay oscuridad ahí. Tengo una sensación de plenitud muy potente. Supongo que todo el mundo estará pensando que este libro va a ser muy escandaloso, y es posible que cuando cumpla veinte años el libro sea más escandaloso, pero hasta ahora los escándalos son muy sutiles. Yo tengo recuerdos del franquismo muy luminosos, pero no es un juicio político, sino personal, de mis recuerdos. Para mí todo ha sido muy luminoso.
"-¿Es una persona entusiasta?"
-Sí, el otro día publiqué un artículo sobre una corrida de José Tomás. Ha sido como comentar las "Meninas", la "Venus de Milo"… Esas cosas son de una persona entusiasta.
"-¿Es bueno o malo ser entusiasta?"
-Es bueno y malo, porque luego te das cuenta de que no había motivos para ser tan entusiasta, de que las patas de la silla están serradas y te pegas el batacazo. A mayor batacazo mayor decepción. Pero el entusiasmo es como un cohete en el culo, una gran fuerza, aunque te puedes estrellar, te puedes ir demasiado lejos.
"-¿Cuál es su anhelo en la vida?"
-Mi vocación es que no me conozca nadie, pero por culpa de mi entusiasmo, de ese cohete en el culo, me he convertido en todo lo contrario de lo que quería ser. Radios, televisiones, columnas… El gran problema que yo he tenido ha sido el de las mujeres, el de los matrimonios; mi vocación es de vida solitaria y ésta es mi séptima vida conyugal. El otro gran problema de mi vida es el no saber decir que no, que me ha llevado a hacer cosas que no me gustan muchas veces.
"-¿Qué le gustaría hacer en el futuro que no haya hecho?"
-Lo único que de verdad me gusta, de verdad, es escribir, viajar, estar solo y lejos. E ir al cine, comer bien, follar… Eso es lo que a mí me gusta en la vida.
"-¿Tiene alguna asignatura pendiente?"
-Todo es una asignatura pendiente, porque las necesidades de todo vienen después una y otra vez, cuando ya has satisfecho las anteriores. Por ejemplo, conozco unos cien países, pero hay unos setenta que no conozco… Libros, he leído muchísimos, pero hay muchos otros, muchos más, que no he leído.
"-Entonces, todo está en movimiento."
-El pasado no importa, lo que importa es el presente. La vida vuelve a empezar en cada instante. Por eso me gustan tanto los toros; son alta filosofía, es un suspiro, dura mientras dura, luego se desvanece. Así es la vida, como una tanda de naturales. El torero para, templa, manda, liga y carga la suerte, quien en su vida hace esas cinco cosas no ha vivido en vano. Por eso la tauromaquia es la más alta escuela de la vida.
"-Usted que ha conocido a tantos, ¿hay un perfil de escritor?"
-Ser niños raros, se lo he dicho. Pero yo diría que fundamentalmente hay escritores que no saben escribir, y se empeñan en escribir, pero las palabras les salen como un parto. Y luego hay escritores que les brotan las palabras, con facilidad. Los dos tipos son escritores y son interesantes. Faulkner y Dostoyevski parían las palabras, y luego hay otros como Hemingway, que escribían con mucha facilidad. Luego hay otro problema: los que imitan a Faulkner…
Eduardo Martínez-Rico
"-¿Tiene algún título para su libro?"
-Estoy manejando más de treinta títulos; podría ser "Niño raro, niño lobo".
"-Que le llamen raro a un escritor no es un insulto, ¿verdad?"
-A mí siempre me llamaban raro, en la familia, en todas partes. A mí eso lejos de agredirme me halagaba profundamente. También me llamaban en el colegio la Rata Literata, y Lunilla, que me lo puso un profesor, porque siempre estaba en la Luna, distraído.
"-Juan Goytisolo ha dicho hace poco que “la literatura es el dominio de lo raro”."
-Totalmente de acuerdo. Si eres una persona normal para qué coño vas a escribir. La literatura tiene que ser un añadido al mundo, algo nuevo que añades a la realidad.
"-¿Considera que su vida ha sido plena?"
-Sí. Aquí tengo el problema de que es un libro luminoso. No tengo momentos oscuros. Yo he vivido el colegio, el franquismo y la mili, pero no hay oscuridad ahí. Tengo una sensación de plenitud muy potente. Supongo que todo el mundo estará pensando que este libro va a ser muy escandaloso, y es posible que cuando cumpla veinte años el libro sea más escandaloso, pero hasta ahora los escándalos son muy sutiles. Yo tengo recuerdos del franquismo muy luminosos, pero no es un juicio político, sino personal, de mis recuerdos. Para mí todo ha sido muy luminoso.
"-¿Es una persona entusiasta?"
-Sí, el otro día publiqué un artículo sobre una corrida de José Tomás. Ha sido como comentar las "Meninas", la "Venus de Milo"… Esas cosas son de una persona entusiasta.
"-¿Es bueno o malo ser entusiasta?"
-Es bueno y malo, porque luego te das cuenta de que no había motivos para ser tan entusiasta, de que las patas de la silla están serradas y te pegas el batacazo. A mayor batacazo mayor decepción. Pero el entusiasmo es como un cohete en el culo, una gran fuerza, aunque te puedes estrellar, te puedes ir demasiado lejos.
"-¿Cuál es su anhelo en la vida?"
-Mi vocación es que no me conozca nadie, pero por culpa de mi entusiasmo, de ese cohete en el culo, me he convertido en todo lo contrario de lo que quería ser. Radios, televisiones, columnas… El gran problema que yo he tenido ha sido el de las mujeres, el de los matrimonios; mi vocación es de vida solitaria y ésta es mi séptima vida conyugal. El otro gran problema de mi vida es el no saber decir que no, que me ha llevado a hacer cosas que no me gustan muchas veces.
"-¿Qué le gustaría hacer en el futuro que no haya hecho?"
-Lo único que de verdad me gusta, de verdad, es escribir, viajar, estar solo y lejos. E ir al cine, comer bien, follar… Eso es lo que a mí me gusta en la vida.
"-¿Tiene alguna asignatura pendiente?"
-Todo es una asignatura pendiente, porque las necesidades de todo vienen después una y otra vez, cuando ya has satisfecho las anteriores. Por ejemplo, conozco unos cien países, pero hay unos setenta que no conozco… Libros, he leído muchísimos, pero hay muchos otros, muchos más, que no he leído.
"-Entonces, todo está en movimiento."
-El pasado no importa, lo que importa es el presente. La vida vuelve a empezar en cada instante. Por eso me gustan tanto los toros; son alta filosofía, es un suspiro, dura mientras dura, luego se desvanece. Así es la vida, como una tanda de naturales. El torero para, templa, manda, liga y carga la suerte, quien en su vida hace esas cinco cosas no ha vivido en vano. Por eso la tauromaquia es la más alta escuela de la vida.
"-Usted que ha conocido a tantos, ¿hay un perfil de escritor?"
-Ser niños raros, se lo he dicho. Pero yo diría que fundamentalmente hay escritores que no saben escribir, y se empeñan en escribir, pero las palabras les salen como un parto. Y luego hay escritores que les brotan las palabras, con facilidad. Los dos tipos son escritores y son interesantes. Faulkner y Dostoyevski parían las palabras, y luego hay otros como Hemingway, que escribían con mucha facilidad. Luego hay otro problema: los que imitan a Faulkner…
Eduardo Martínez-Rico
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domingo, 30 de agosto de 2009
Sánchez Dragó: "La literatura tiene que ser un añadido al mundo"
(Hoy publico la primera parte de una entrevista con Fernando Sánchez Dragó. Se la hice en septiembre de 2008, y creo que no ha perdido vigencia. Dragó sigue escribiendo su libro de memorias, o por lo menos aún no lo ha publicado. Es una entrevista inédita, y por lo tanto tiene más valor.)
Es un escritor mediático, presente en todos los medios de comunicación nacionales. Es un gran viajero, ha estado en decenas de países, y el fruto de sus viajes ha desembocado en libros como "Gárgoris y Habidis" o "El camino del corazón", entre otros muchos títulos. Ahora Sánchez Dragó está escribiendo sus memorias, entre la memoria y la ficción, que podrían titularse "Niño raro, niño lobo", aunque tiene más de treinta títulos para elegir.
Sánchez Dragó no tiene pelos en la lengua, y para todos tiene una palabra interesante o un libro que recomendar. Al realizar esta entrevista el escritor se encontraba en Barcelona, en sus múltiples tareas como presentador televisivo y conferenciante. Aquí hablamos de su pasado, de la literatura y de su ser más íntimo.
"-¿Por qué es tan viajero, “un saltamontes”?"
-Es como si me preguntaras por qué soy tan moreno. Yo nazco como un carácter, como una vocación, como un destino, y los destinos se trenzan en mi vida. La mayor parte de los libros que leo de niño son los de viajes, y los primeros libros que escribo son de viajes.
"-¿Siempre ha viajado?"
-Desde que me acuerdo he viajado, hasta el punto de que hice mi primer viaje transoceánico con un año, cuando salté con mi madre y mi hermana en una avioneta hasta Orán. Y desde ahí a Melilla... acabamos en Galicia, y todo eso sucedió en mi segundo año de vida. Desde mis quince años eché a caminar por Castilla; le cogía un poco de dinero a mi madre y me echaba a caminar.
"-¿De dónde nacía ese impulso?"
-Supongo que era la frase de Baudelaire: “Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo.” Lo malo es que detrás de la raya del horizonte suele haber turistas con alpargatas. Ya no resopla allí Moby Dick.
"-¿Dónde está la relación entre el viaje y la escritura?"
-Cuando empiezas un libro no sabes dónde te va a llevar el libro. El viaje es zigzaguear. Yo defino el viaje como el trayecto más largo entre dos puntos. Es una experiencia muy parecida a la de escribir un libro. El ser humano está hecho de bipolaridades: apolíneos y dionisíacos, nomadismo y sedentarismo… Esto está inscrito en los orígenes de la humanidad, en el inconsciente colectivo de la humanidad. Yo nací nómada.
"-Está escribiendo un libro sobre “los momentos estelares de mi vida”. ¿Cuál fue el primer impulso del libro?"
-El impulso del libro es escribir mis memorias, pero mi vida es muy rica y me va a llevar varios tomos contarla. Ése es el primer problema; el segundo es que tengo que evitar sucesos que ya he contado, porque toda mi literatura es autobiográfica; a veces en primera persona, novelado, pero siempre he ido contando grandes parcelas de mi vida.
"-¿Cuál es el primer “momento estelar”?"
-Mi primer recuerdo, mío, no que me lo hayan contado… la primera imagen que tengo remontándome en el tiempo, es que tengo tres o cinco años y viene una mujer a casa y me pregunta: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?”
"-¿Cómo es ese libro tan “particular”?"
-No es una autobiografía, es muy novelado, muy literario y está escrito buscando momentos estelares, según el modelo que acuñó Stefan Zweig, en lo personal y en lo histórico. En mi caso es lo personal. Yo estoy descubriendo momentos agazapados en mi subconsciente, que ignoraba que existieran y que fueran tan importantes para mí. Es como tumbarte en el diván del sicoanalista, pero el sicoanalista soy yo.
"-Y por lo tanto es un libro bastante sorprendente para usted."
-De todos los libros que he empezado éste es el que menos sé dónde me va a llevar.
"-¿Cuál es el momento más estelar de los que ha escrito?"
-Éste que le he contado es muy estelar, porque yo no recordaba que a esa edad quisiera ser escritor. Es muy raro que un niño con cuatro años quiera ser escritor, que lo tenga tan claro. Fue como una iluminación, algo que sucedió dentro. En aquella persona era “el principito” que todo lo aprendió en los libros y en los cines.
"-¿Qué películas?"
-En aquellos momentos, por ejemplo, la película "Las cuatro plumas" me descubre el espíritu del viaje, de la aventura, África, el Sáhara… cosas que luego serán constantes en mi vida. La otra película fundamental es El mago de Oz, donde se invitaba a descubrir a los personajes agazapados en el subconsciente, para ser valiente, tener la cabeza fría y el corazón caliente, porque eso es ser un hombre.
"-Eso es lo que pedía Unamuno."
-Sí, en efecto. Luego hay libros como "Guillermo", "Tom Sawyer", muy importantes para mí, y está el descubrimiento excelso que es el primer atisbo de la sexualidad. Se produjo el mismo instante en que apareció la señora a la que le dije que quería ser escritor, que era muy pechugona. Yo recuerdo ahí un impulso sexual, porque le miraba el pecho. Así yo me voy dando cuenta de cómo van surgiendo elementos fundamentales en mi vida: el sexo, la aventura, el viaje…
"-¿Qué pensaba al leer esos libros?"
-Cuando leo "Guillermo" y "Tom Sawyer", quiero ser estos dos personajes, pero cuando veo El mago de Oz quiero ser Judy Garland. Es el ying y el yang, la bipolaridad. A mí me habría encantado ser mujer, pero seguro que si hubiera nacido mujer me hubiera gustado ser hombre.
Es un escritor mediático, presente en todos los medios de comunicación nacionales. Es un gran viajero, ha estado en decenas de países, y el fruto de sus viajes ha desembocado en libros como "Gárgoris y Habidis" o "El camino del corazón", entre otros muchos títulos. Ahora Sánchez Dragó está escribiendo sus memorias, entre la memoria y la ficción, que podrían titularse "Niño raro, niño lobo", aunque tiene más de treinta títulos para elegir.
Sánchez Dragó no tiene pelos en la lengua, y para todos tiene una palabra interesante o un libro que recomendar. Al realizar esta entrevista el escritor se encontraba en Barcelona, en sus múltiples tareas como presentador televisivo y conferenciante. Aquí hablamos de su pasado, de la literatura y de su ser más íntimo.
"-¿Por qué es tan viajero, “un saltamontes”?"
-Es como si me preguntaras por qué soy tan moreno. Yo nazco como un carácter, como una vocación, como un destino, y los destinos se trenzan en mi vida. La mayor parte de los libros que leo de niño son los de viajes, y los primeros libros que escribo son de viajes.
"-¿Siempre ha viajado?"
-Desde que me acuerdo he viajado, hasta el punto de que hice mi primer viaje transoceánico con un año, cuando salté con mi madre y mi hermana en una avioneta hasta Orán. Y desde ahí a Melilla... acabamos en Galicia, y todo eso sucedió en mi segundo año de vida. Desde mis quince años eché a caminar por Castilla; le cogía un poco de dinero a mi madre y me echaba a caminar.
"-¿De dónde nacía ese impulso?"
-Supongo que era la frase de Baudelaire: “Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo.” Lo malo es que detrás de la raya del horizonte suele haber turistas con alpargatas. Ya no resopla allí Moby Dick.
"-¿Dónde está la relación entre el viaje y la escritura?"
-Cuando empiezas un libro no sabes dónde te va a llevar el libro. El viaje es zigzaguear. Yo defino el viaje como el trayecto más largo entre dos puntos. Es una experiencia muy parecida a la de escribir un libro. El ser humano está hecho de bipolaridades: apolíneos y dionisíacos, nomadismo y sedentarismo… Esto está inscrito en los orígenes de la humanidad, en el inconsciente colectivo de la humanidad. Yo nací nómada.
"-Está escribiendo un libro sobre “los momentos estelares de mi vida”. ¿Cuál fue el primer impulso del libro?"
-El impulso del libro es escribir mis memorias, pero mi vida es muy rica y me va a llevar varios tomos contarla. Ése es el primer problema; el segundo es que tengo que evitar sucesos que ya he contado, porque toda mi literatura es autobiográfica; a veces en primera persona, novelado, pero siempre he ido contando grandes parcelas de mi vida.
"-¿Cuál es el primer “momento estelar”?"
-Mi primer recuerdo, mío, no que me lo hayan contado… la primera imagen que tengo remontándome en el tiempo, es que tengo tres o cinco años y viene una mujer a casa y me pregunta: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?”
"-¿Cómo es ese libro tan “particular”?"
-No es una autobiografía, es muy novelado, muy literario y está escrito buscando momentos estelares, según el modelo que acuñó Stefan Zweig, en lo personal y en lo histórico. En mi caso es lo personal. Yo estoy descubriendo momentos agazapados en mi subconsciente, que ignoraba que existieran y que fueran tan importantes para mí. Es como tumbarte en el diván del sicoanalista, pero el sicoanalista soy yo.
"-Y por lo tanto es un libro bastante sorprendente para usted."
-De todos los libros que he empezado éste es el que menos sé dónde me va a llevar.
"-¿Cuál es el momento más estelar de los que ha escrito?"
-Éste que le he contado es muy estelar, porque yo no recordaba que a esa edad quisiera ser escritor. Es muy raro que un niño con cuatro años quiera ser escritor, que lo tenga tan claro. Fue como una iluminación, algo que sucedió dentro. En aquella persona era “el principito” que todo lo aprendió en los libros y en los cines.
"-¿Qué películas?"
-En aquellos momentos, por ejemplo, la película "Las cuatro plumas" me descubre el espíritu del viaje, de la aventura, África, el Sáhara… cosas que luego serán constantes en mi vida. La otra película fundamental es El mago de Oz, donde se invitaba a descubrir a los personajes agazapados en el subconsciente, para ser valiente, tener la cabeza fría y el corazón caliente, porque eso es ser un hombre.
"-Eso es lo que pedía Unamuno."
-Sí, en efecto. Luego hay libros como "Guillermo", "Tom Sawyer", muy importantes para mí, y está el descubrimiento excelso que es el primer atisbo de la sexualidad. Se produjo el mismo instante en que apareció la señora a la que le dije que quería ser escritor, que era muy pechugona. Yo recuerdo ahí un impulso sexual, porque le miraba el pecho. Así yo me voy dando cuenta de cómo van surgiendo elementos fundamentales en mi vida: el sexo, la aventura, el viaje…
"-¿Qué pensaba al leer esos libros?"
-Cuando leo "Guillermo" y "Tom Sawyer", quiero ser estos dos personajes, pero cuando veo El mago de Oz quiero ser Judy Garland. Es el ying y el yang, la bipolaridad. A mí me habría encantado ser mujer, pero seguro que si hubiera nacido mujer me hubiera gustado ser hombre.
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sábado, 29 de agosto de 2009
Inicio de temporada
Se me están acabando las vacaciones, como a tanta gente. No han sido vacaciones del todo, porque he trabajado durante el verano, pero las ha descansado y disfrutado como si lo hubieran sido.
Sigo preparando las primeras clases –y la visión de conjunto de todo- y pensando en un libro nuevo. En agosto terminé una novela infantil, a la que seguramente tendré que volver para retocarla; me llena de satisfacción haber terminado ese pequeño libro. Ahora, cuando repaso los contenidos de mis cursos, pienso en cuánta información nos metemos en el cuerpo y lo importante que es, por encima de eso, pensar, aprender a pensar, reflexionar bien para luego actuar mejor.
Durante todos los cursos de nuestra formación, desde pequeños, nos han enseñado a memorizar, y me temo que el utilizar bien lo aprendido ha corrido por nuestra cuenta. Debemos utilizar constantemente la información que metemos en nuestra cabeza, para que no se llene de polillas rápidamente, inútil. Que todo lo teórico que aprendamos tenga un efecto inmediato para que pueda ser útil a largo plazo.
La sabiduría consiste en pensar, decir, actuar bien.
He trabajado, y trabajo, mucho el periodismo, que supone el corto plazo, el andar sobre el alambre, aunque toda palabra que decimos o escribimos, todo lo que hacemos, es el punto final de una larga cadena que viene de muy lejos.
Me gusta trabajar a largo plazo, invertir. Sé que todo lo que hago, también, va a tener un efecto en el futuro, una repercusión, y lo veo constantemente. Constantemente estoy recogiendo frutos de lo sembrado hace mucho tiempo, a menudo en mi infancia. El trabajo del escritor, en gran parte, consiste en eso. Hundimos nuestro cubo en el pozo de nuestra vida, de nuestras lecturas, de nuestra imaginación y cultura, labradas de ayer y de siempre, y lo lanzamos al futuro. A veces le llega al lector nuestro fruto años después de haberlo sembrado.
Esto es satisfactorio y enseña a ver las cosas con gran perspectiva. He aprendido a ver la vida, las personas, con amplitud, y también, todo lo que puedo, a controlar mis juicios.
Pido constancia y esfuerzo para esta nueva temporada que empieza. Somos como los futbolistas; el año empieza en septiembre, no en enero. Hemos descansado, me noto con las fuerzas recuperadas, y al mismo tiempo lleno de una leve inseguridad, un ligero miedo. Esto es bueno. El exceso de confianza es fatal, pero gracias a eso se han iniciado muchas grandes empresas. La seguridad se confunde en ocasiones con la fe; la fe es un tipo de seguridad.
He hecho los deberes: me he preparado todo lo que tenía que prepararme. He seguido fiel a mis convicciones. Hago lo mismo de siempre con algunos cambios. Me conozco: no soy perfecto, ni muchísimo menos, pero tengo virtudes y cualidades que estoy dispuesto a explotar, minuciosamente, incluso las que no he explotado. Creo que en general todos somos mejores de lo que estamos dispuestos a ser.
No se trata de demostrar nada. Se trata de vivir mejor, cada día y con la perspectiva de la lejanía. Eso que llaman un proyecto, o varios, sabiamente entrelazados.
Muchos estamos a punto de atravesar el túnel de las vacaciones hacia el trabajo normal. Seamos serios, todo lo que podamos, pero no perdamos la alegría de vivir. Habrá problemas, nos hartaremos, habrá baches, todo pasará… momentos malos y buenos. Lo que importa es lo que somos y lo que queremos ser, aunque los cambios sean mínimos.
Esto lo hemos hecho muchas veces. Quien más quien menos todos vamos cumpliendo años. Ya tenemos cierta experiencia. Dice Epicuro que lo bueno del dolor es que, cuando es grande, es muy breve, y cuando es largo es muy poco intenso.
Suponiendo que volver a trabajar sea un dolor, éste va a ser muy poco intenso. A los dos días ya se nos habrá olvidado lo que nos costaba empezar a trabajar. Ya estaremos inmersos en nuestros deberes y en nuestras pequeñas ambiciones. Que la suerte que tiene la gente a la que les gusta o apasiona su trabajo –yo me encuentro entre ellos- contagie a los demás. El trabajo siempre es trabajo, y tiene sus inconvenientes y códigos, aunque seas la persona más realizada del mundo.
Bienvenidos a la temporada 2009-2010. Que juguemos buenos y grandes partidos. Que disfrutemos en el campo. Que lo hagamos por algo y para algo.
Sigo preparando las primeras clases –y la visión de conjunto de todo- y pensando en un libro nuevo. En agosto terminé una novela infantil, a la que seguramente tendré que volver para retocarla; me llena de satisfacción haber terminado ese pequeño libro. Ahora, cuando repaso los contenidos de mis cursos, pienso en cuánta información nos metemos en el cuerpo y lo importante que es, por encima de eso, pensar, aprender a pensar, reflexionar bien para luego actuar mejor.
Durante todos los cursos de nuestra formación, desde pequeños, nos han enseñado a memorizar, y me temo que el utilizar bien lo aprendido ha corrido por nuestra cuenta. Debemos utilizar constantemente la información que metemos en nuestra cabeza, para que no se llene de polillas rápidamente, inútil. Que todo lo teórico que aprendamos tenga un efecto inmediato para que pueda ser útil a largo plazo.
La sabiduría consiste en pensar, decir, actuar bien.
He trabajado, y trabajo, mucho el periodismo, que supone el corto plazo, el andar sobre el alambre, aunque toda palabra que decimos o escribimos, todo lo que hacemos, es el punto final de una larga cadena que viene de muy lejos.
Me gusta trabajar a largo plazo, invertir. Sé que todo lo que hago, también, va a tener un efecto en el futuro, una repercusión, y lo veo constantemente. Constantemente estoy recogiendo frutos de lo sembrado hace mucho tiempo, a menudo en mi infancia. El trabajo del escritor, en gran parte, consiste en eso. Hundimos nuestro cubo en el pozo de nuestra vida, de nuestras lecturas, de nuestra imaginación y cultura, labradas de ayer y de siempre, y lo lanzamos al futuro. A veces le llega al lector nuestro fruto años después de haberlo sembrado.
Esto es satisfactorio y enseña a ver las cosas con gran perspectiva. He aprendido a ver la vida, las personas, con amplitud, y también, todo lo que puedo, a controlar mis juicios.
Pido constancia y esfuerzo para esta nueva temporada que empieza. Somos como los futbolistas; el año empieza en septiembre, no en enero. Hemos descansado, me noto con las fuerzas recuperadas, y al mismo tiempo lleno de una leve inseguridad, un ligero miedo. Esto es bueno. El exceso de confianza es fatal, pero gracias a eso se han iniciado muchas grandes empresas. La seguridad se confunde en ocasiones con la fe; la fe es un tipo de seguridad.
He hecho los deberes: me he preparado todo lo que tenía que prepararme. He seguido fiel a mis convicciones. Hago lo mismo de siempre con algunos cambios. Me conozco: no soy perfecto, ni muchísimo menos, pero tengo virtudes y cualidades que estoy dispuesto a explotar, minuciosamente, incluso las que no he explotado. Creo que en general todos somos mejores de lo que estamos dispuestos a ser.
No se trata de demostrar nada. Se trata de vivir mejor, cada día y con la perspectiva de la lejanía. Eso que llaman un proyecto, o varios, sabiamente entrelazados.
Muchos estamos a punto de atravesar el túnel de las vacaciones hacia el trabajo normal. Seamos serios, todo lo que podamos, pero no perdamos la alegría de vivir. Habrá problemas, nos hartaremos, habrá baches, todo pasará… momentos malos y buenos. Lo que importa es lo que somos y lo que queremos ser, aunque los cambios sean mínimos.
Esto lo hemos hecho muchas veces. Quien más quien menos todos vamos cumpliendo años. Ya tenemos cierta experiencia. Dice Epicuro que lo bueno del dolor es que, cuando es grande, es muy breve, y cuando es largo es muy poco intenso.
Suponiendo que volver a trabajar sea un dolor, éste va a ser muy poco intenso. A los dos días ya se nos habrá olvidado lo que nos costaba empezar a trabajar. Ya estaremos inmersos en nuestros deberes y en nuestras pequeñas ambiciones. Que la suerte que tiene la gente a la que les gusta o apasiona su trabajo –yo me encuentro entre ellos- contagie a los demás. El trabajo siempre es trabajo, y tiene sus inconvenientes y códigos, aunque seas la persona más realizada del mundo.
Bienvenidos a la temporada 2009-2010. Que juguemos buenos y grandes partidos. Que disfrutemos en el campo. Que lo hagamos por algo y para algo.
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viernes, 28 de agosto de 2009
Pilar Jericó: "La fuerza está en el ser humano" II
(Doy a continuación la segunda parte de mi entrevista con Pilar Jericó sobre su libro "No Miedo")
"-En su libro acude a Aristóteles cuando dice que hay un miedo que es prudencia, que es sabiduría."
-Aunque se puede transformar en miedo tóxico… Pero ése es el miedo sano.
"-Me parece muy importante, porque eso es reconocer que hay un “miedo bueno”, que el miedo puede ser útil. ¿Usted qué miedos tiene?"
-Yo todos –se ríe-. Los conozco todos: miedo a no llegar a fin de mes, miedo al rechazo, miedo a la pérdida de poder, miedo al cambio, miedo al fracaso… Quizá éste último sea el peor.
"-Cuando leí esto se me vino una persona a la cabeza: Camilo José Cela. Tenía tanto miedo a fracasar que eso le llevó a triunfar."
-Es sano el tener miedo, pero hasta un punto. Cuando analizas a las personas que son de logro, cuando algo no les sale bien… lo sufren mucho. Los problemas asociados a la autoestima son muy importantes. Llegas a creer que eres lo que consigues, y si no logras lo que está en tus manos crees que vales menos.
"-Entonces la autoestima es el antídoto."
-En el fondo detrás de todo esto está la autoestima, indudablemente. Está relacionado con la seguridad con uno mismo… Es una amalgama.
"-Un laberinto."
-Sí, hay una frase de Krishnamurti que me gusta mucho: “Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo.” Cuando uno tiene miedo sólo piensa en sí mismo, está agazapado por toda la presión… Cuando no tiene miedo está abierto al mundo, y en el fondo la felicidad está en la apertura al mundo, no en encerrarse en uno mismo.
"-Además, cuando desaparece la inseguridad es cuando más te das a los demás, cuando sientes más que los demás eres tú… "
- El libro de Albert Figueras, Optimizar la Vida, es una guía de herramientas para ser feliz. Habla de que la gente cuando es más feliz es más altruista, y que la felicidad va de la mano del no tener miedo. Y hay otro autor que habla de la felicidad, Csikszentmihalyi, y dice que la felicidad es la sensación de dejarse fluir: buscando un reto, poniendo tu potencial en juego… la sensación de abrirte. Estar encerrado en uno mismo parece el peor antídoto para la felicidad.
"-Dice que las empresas, hasta ahora, han gestionado en gran parte utilizando el miedo. Pero esto está cambiando, ¿no?"
-Es un cambio que cuesta. Son muchos siglos utilizando el miedo, porque es un sistema relativamente cómodo de gestión de personas, sean trabajadores, ciudadanos o feligreses.
"-¿Podría explicar este cambio?"
-Sí. Lo importante ya no es crear un producto y olvidarte: es crearlo, satisfacer al cliente, innovar. Todo eso hace que el miedo como sistema clásico no tenga tanta cabida. Porque el miedo no es creativo, sólo consigue que la gente sea obediente; el miedo anula. La creatividad la dejan para sus hobbies. Cuando hay miedo no ponemos en juego nuestro talento. Si una empresa quiere que la gente obedezca, como las cadenas de montaje que decía Henry Ford, utilizará el miedo.
"-¿Ha analizado el miedo en la política?"
-No, pero son sistemas que funcionan más o menos igual. Es muy fácil verlo: mensajes ambiguos, cosas nada claras, ver peligros en donde no los hay… son formas de crear miedo. Supongo que lo que sucede en una empresa se puede trasladar perfectamente al mundo de la política.
"-Usted ha entrado con fuerza en el mundo del management. ¿Qué opina de la situación actual del management?"
-Yo creo que estamos cambiando muchísimo, a gran velocidad. El gran reto del management está en sacar el potencial de la persona, porque la competencia cada vez es más aguda, más difícil de gestionar. Creo que el reto está en el talento; creo que a nivel mundial, para las empresas, la diferenciación está en el talento, y en particular, en España, en el desarrollo del liderazgo, algo en lo que a ciertos niveles hemos estado un poco atrás.
"-¿Hay tantos puestos de líder como los autores de management señalan? Hay como una obsesión por el liderazgo."
-Yo creo que el liderazgo se ha encumbrado. En Estados Unidos son aún peor que nosotros; son tremendamente mitómanos. El líder es una pieza fundamental de un equipo. Creo en el talento de equipo, no en los líderes en solitario. No creo en el líder mezcla de John Wayne y Einstein, como dicen Ridderstråle y Nordström, autores del Karaoke Capitalism.
"-¿Cómo es el líder en el que usted cree?"
-Un líder puede ser cualquiera de nosotros. Además, creo que todos podemos ser líderes en pequeñas parcelas de nuestra vida. Quizá la palabra líder se vende mucho, pero creo que el liderazgo es mucho más sencillo. Los buenos líderes son en el fondo personas muy sencillas a las que te apetece seguir.
"-Usted llama mucho la atención sobre el talento organizativo."
-Para mí es la clave. Es que hay un líder pero hay otros que aparentemente no lo son. A Michael Jordan se le dijo que no se le valoraría tanto por los puntos que metiera él, como por los que hiciera meter a sus compañeros. Yo creo que eso es más un líder.
"-Usted también es coach, entrenadora personal de directivos. ¿Cómo es su coaching?"
-Muy relacionado con los miedos, aunque no lo digo. He descubierto que con gente que ha llegado muy lejos, con talento de sobra, me parece más interesante trabajar sobre los miedos. Porque probablemente esa persona ha triunfado, pero tiene miedo a equivocarse cuando toma decisiones, o a sentirse aislado en determinados entornos. Si ayudas a trabajar a esa persona desde ese foco, tiene mucho más potencial. Es mucho más productivo que trabajar la motivación, porque eso se da por supuesto.
"-En su libro acude a Aristóteles cuando dice que hay un miedo que es prudencia, que es sabiduría."
-Aunque se puede transformar en miedo tóxico… Pero ése es el miedo sano.
"-Me parece muy importante, porque eso es reconocer que hay un “miedo bueno”, que el miedo puede ser útil. ¿Usted qué miedos tiene?"
-Yo todos –se ríe-. Los conozco todos: miedo a no llegar a fin de mes, miedo al rechazo, miedo a la pérdida de poder, miedo al cambio, miedo al fracaso… Quizá éste último sea el peor.
"-Cuando leí esto se me vino una persona a la cabeza: Camilo José Cela. Tenía tanto miedo a fracasar que eso le llevó a triunfar."
-Es sano el tener miedo, pero hasta un punto. Cuando analizas a las personas que son de logro, cuando algo no les sale bien… lo sufren mucho. Los problemas asociados a la autoestima son muy importantes. Llegas a creer que eres lo que consigues, y si no logras lo que está en tus manos crees que vales menos.
"-Entonces la autoestima es el antídoto."
-En el fondo detrás de todo esto está la autoestima, indudablemente. Está relacionado con la seguridad con uno mismo… Es una amalgama.
"-Un laberinto."
-Sí, hay una frase de Krishnamurti que me gusta mucho: “Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo.” Cuando uno tiene miedo sólo piensa en sí mismo, está agazapado por toda la presión… Cuando no tiene miedo está abierto al mundo, y en el fondo la felicidad está en la apertura al mundo, no en encerrarse en uno mismo.
"-Además, cuando desaparece la inseguridad es cuando más te das a los demás, cuando sientes más que los demás eres tú… "
- El libro de Albert Figueras, Optimizar la Vida, es una guía de herramientas para ser feliz. Habla de que la gente cuando es más feliz es más altruista, y que la felicidad va de la mano del no tener miedo. Y hay otro autor que habla de la felicidad, Csikszentmihalyi, y dice que la felicidad es la sensación de dejarse fluir: buscando un reto, poniendo tu potencial en juego… la sensación de abrirte. Estar encerrado en uno mismo parece el peor antídoto para la felicidad.
"-Dice que las empresas, hasta ahora, han gestionado en gran parte utilizando el miedo. Pero esto está cambiando, ¿no?"
-Es un cambio que cuesta. Son muchos siglos utilizando el miedo, porque es un sistema relativamente cómodo de gestión de personas, sean trabajadores, ciudadanos o feligreses.
"-¿Podría explicar este cambio?"
-Sí. Lo importante ya no es crear un producto y olvidarte: es crearlo, satisfacer al cliente, innovar. Todo eso hace que el miedo como sistema clásico no tenga tanta cabida. Porque el miedo no es creativo, sólo consigue que la gente sea obediente; el miedo anula. La creatividad la dejan para sus hobbies. Cuando hay miedo no ponemos en juego nuestro talento. Si una empresa quiere que la gente obedezca, como las cadenas de montaje que decía Henry Ford, utilizará el miedo.
"-¿Ha analizado el miedo en la política?"
-No, pero son sistemas que funcionan más o menos igual. Es muy fácil verlo: mensajes ambiguos, cosas nada claras, ver peligros en donde no los hay… son formas de crear miedo. Supongo que lo que sucede en una empresa se puede trasladar perfectamente al mundo de la política.
"-Usted ha entrado con fuerza en el mundo del management. ¿Qué opina de la situación actual del management?"
-Yo creo que estamos cambiando muchísimo, a gran velocidad. El gran reto del management está en sacar el potencial de la persona, porque la competencia cada vez es más aguda, más difícil de gestionar. Creo que el reto está en el talento; creo que a nivel mundial, para las empresas, la diferenciación está en el talento, y en particular, en España, en el desarrollo del liderazgo, algo en lo que a ciertos niveles hemos estado un poco atrás.
"-¿Hay tantos puestos de líder como los autores de management señalan? Hay como una obsesión por el liderazgo."
-Yo creo que el liderazgo se ha encumbrado. En Estados Unidos son aún peor que nosotros; son tremendamente mitómanos. El líder es una pieza fundamental de un equipo. Creo en el talento de equipo, no en los líderes en solitario. No creo en el líder mezcla de John Wayne y Einstein, como dicen Ridderstråle y Nordström, autores del Karaoke Capitalism.
"-¿Cómo es el líder en el que usted cree?"
-Un líder puede ser cualquiera de nosotros. Además, creo que todos podemos ser líderes en pequeñas parcelas de nuestra vida. Quizá la palabra líder se vende mucho, pero creo que el liderazgo es mucho más sencillo. Los buenos líderes son en el fondo personas muy sencillas a las que te apetece seguir.
"-Usted llama mucho la atención sobre el talento organizativo."
-Para mí es la clave. Es que hay un líder pero hay otros que aparentemente no lo son. A Michael Jordan se le dijo que no se le valoraría tanto por los puntos que metiera él, como por los que hiciera meter a sus compañeros. Yo creo que eso es más un líder.
"-Usted también es coach, entrenadora personal de directivos. ¿Cómo es su coaching?"
-Muy relacionado con los miedos, aunque no lo digo. He descubierto que con gente que ha llegado muy lejos, con talento de sobra, me parece más interesante trabajar sobre los miedos. Porque probablemente esa persona ha triunfado, pero tiene miedo a equivocarse cuando toma decisiones, o a sentirse aislado en determinados entornos. Si ayudas a trabajar a esa persona desde ese foco, tiene mucho más potencial. Es mucho más productivo que trabajar la motivación, porque eso se da por supuesto.
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